Pues aquí estamos, casi 13 meses después de su nacimiento, reflexionando sobre nuestro primer año juntos.
Algo que se repite desde el día en el que ese palito plástico me confirmó el embarazo, es esa niebla espesa que me impide visualizar como serán las cosas en el futuro.
Quizás por ello me ha resultado más fácil dejarme llevar por el día a día y fluir con la situación.
Mi falta de experiencia con niños la he intentado suplir con mucha información. Desde que mi reloj biológico desató esa corriente hormonal que me provocaba lágrimas al ver pequeñas prendas textiles, el tema de la educación y la crianza me ha interesado mucho.
He podido llegar al embarazo con una clara preferencia acerca de que líneas educativas llevaría en un futuro y las grandes dudas de una premamá las tenia resueltas con bastante seguridad al respecto.
Pero si me preguntabas cosas más concretas... ahí aparecía la niebla. Hasta cuando vas a dar el pecho? cuando querrás reincorporarte al trabajo? hasta cuando llevarás al niño en la mochila? no vas a sacarlo de vuestra cama?
Niebla..niebla..niebla...
No puedo responder a esas preguntas porque sigo el ritmo de un nuevo ser que ha llegado a este mundo con una personalidad tan marcada que pronto aprendí que no soy yo la que le enseña lo que es la vida, él es el que me enseña a mí.
El amor y el respeto por su propio ritmo, la decisión de no intervenir en procesos que no requieren de educación sino que son parte de la maduración de una persona, tales como el sueño, el movimiento, la alimentación o el control de esfínteres, nos han llevado al punto en el que como acompañantes no podemos forzar las cosas.
Es por ello que no se responder a muchas preguntas que se plantean en el futuro.
No veo a niños de 15 años porteados por lo tanto tengo un rango aproximado de lo que ciertos hitos pueden exigir de mí, pero si algo entiendo ahora es que cada etapa es preciosa en si misma y que no es necesario precipitar el fin de la misma. Ya llega suficientemente rápido.
Cuando se habla de colecho, lactancia a demanda y porteo, si sumamos el término crianza respetuosa y completamos línea para bingo, se producen ciertas incomodidades a nuestro alrededor.
Quizás porque son prácticas que en ocasiones van acompañadas de pensamientos extremistas y poco tolerantes, increíble pero cierto, y también en ocasiones se usan con tintes moralistas que desde una palestra juzgan y someten a dura crítica a quien no participa de dichas prácticas y pensamientos.
No es nuestro caso.
Respetamos a todas las personas que nos rodean y no podríamos practicar una crianza respetuosa sin predicar con el ejemplo.
Si que es cierto que cuando posees cierta información no dejas de querer compartirla para combatir ciertas prácticas y luchar contra mitos que desaparecerían gracias a ello. No quiero vivir luchando, quiero vivir en paz, armonía y respeto.
La triada de este tipo de crianza no asegura nada, y no es precisamente "necesaria" para practicar crianza respetuosa. Me decanto por este término ya que apego lo sienten todos los niños indistintamente de la posición activa del adulto cuidador y encaja mejor con mi visión del tema.
Y es que al final te das cuenta de que ser padres es un compendio de elecciones constantes que sumados a factores externos que influyan en la vida de nuestros hijos, darán como resultado un futuro incierto que será el presente de un ser humano intentando vivir de la mejor forma posible tal y como tú mismo has hecho en tu vida.
Y con esto quiero decir... que bastante presión se siente por el hecho de ser responsable de una vida humana como para que aun por encima autoimponer ciertas presiones que son impostadas y pertenecen a un imaginario; sea el que sea.
La superwoman de los 90 o esta madre pura del siglo XXI son arquetipos llenos de condicionantes y tan malo es uno como el otro cuando te fuerzan a cumplir con cánones que llevan a la culpa de no hacerlo.
Sea lo que sea que hagas en tu vida, hazlo porque te gusta. Porque te has informado contrastando puntos de vista. Porque encaja en tu vida. Que la raíz de ello sea el amor.
Cuando hacemos las cosas por miedo, ya sea a la culpa, a la crítica social o familiar, ya sea al pediatra... el resultado no será tan bueno como cuando realizamos lo que sea desde el corazón.
Por ello da la teta o el biberón con amor, usa el portabebes o el carrito con amor, déjale en su cuna o acurrúcalo a tu ladito con amor y todo saldrá bien.
En nuestro caso, la lactancia fue dura al principio pero con buena información y superando las dificultades aquí seguimos con lactancia a demanda. La comida la introdujimos poco a poco gracias a las indicaciones del Baby Led Weaning y hoy ya hacemos 3 comidas en familia y la gente alucina cuando Aiden come con sus manos desde carnes, pescados o fideos, y como debora la fruta o el yogur.
Decidimos confiar también en su capacidad de movimiento y adaptamos la casa para que pudiese moverse en libertad. No intervención y ayuda solo si es necesario.
Ahora disfrutamos viendo como por si mismo explora su entorno con delicadeza, supera retos que el camino le pone y poco a poco da sus primeros pasos solito.
El porteo ha sido nuestra gran salvación. Su alta demanda de contacto, teta y brazos en los primeros meses nos han llevado a no querer dejar los fulares y la, ahora tan práctica, Manduca. No cambio por nada el llevarlo pegado a mi, creciendo juntos, la comodidad de ser un bloque moviéndose fácilmente por la cotidianidad. Es nuestro método favorito sin duda. Aunque ahora mismo el carrito de paseo está ganando en ciertas ocasiones ya que le permite mayor libertad de movimiento y le gusta ir todo estirado viendo el mundo pasar. A mi me resulta incomodo y limitante pero a los abuelos les encanta asi que...respetamos y buscamos puntos de encuentro para que todos podamos disfrutar de la crianza del niño. Eso sí, la mochila la pide en ciertos momentos así que desde hace 15 días estamos combinando y así todos felices!
Seguimos compartiendo nuestra cama gigante, las noches siempre han sido los momentos de más alta demanda y aunque ya muestra más señales de independencia, necesita su tetita cerca muchas veces cada noche así que respetamos su ritmo y poco a poco ganará en independencia y la que lo echará de menos soy yo...y su papá! aunque le cueste un poco más reconocerlo.
Este año ha sido retante, duro, lleno de momentos límite, pero a la vez ha sido un año lleno de amor del bueno, de ese que no necesita edulcorantes.
Ha sido un año rebosante de primeras veces y momentos inolvidables.
Veo su cuerpecito, ya más niño que bebé, y aún no me creo que algo tan perfecto haya salido de mi cuerpo.
Ha crecido tan rápido que si seguimos así, para cuando me de cuenta ya se estará marchando de casa y yo escribiendo sobre el síndrome del nido vacío.
Nuestras elecciones son nuestras y no son mejores ni peores que las de nadie.
Seamos padres y madres unidos creando un mundo mejor para nuestros hijos y no para competir en absurdos debates de crianza que nos alejan en vez de acercarnos.
Un abrazo muy fuerte y ha seguir cambiando el mundo!
sábado, 23 de julio de 2016
martes, 23 de febrero de 2016
Nuestra leche no sale gratis
Mi leche no sale gratis, desde luego que no.
La leche materna tiene un coste, uno que muchas mujeres no pueden pagar, otras no están dispuestas y las que decidimos que es un precio que vale cada céntimo invertido lo pagamos no sin posponer proyectos, invertir tiempo y enfrentarnos a situaciones para las que nadie nos había preparado.
Para poder ofrecer a nuestros hijos la leche que naturalmente ha sido diseñada para ellos las mujeres en la mayor parte de Europa tienen que reorganizar su vida laboral y familiar.
En mi caso, tras la baja maternal, la única opción viable fue dejar de trabajar por lo que la lactancia materna me ha costado un salario mensual, más de 1200 euros. Si lo equiparamos a la leche de fórmula que supone un coste de unos 100/200 euros al mes echando por lo alto..podríamos decir que una semana de leche materna (un bote de formula) me cuesta 300 euros.
Con políticas de conciliación que tuvieran en cuenta lo que implican 6 meses de lactancia materna exclusiva, que amparasen a las mujeres que entendemos que hay 9 meses de gestación fuera del útero y queremos estar disponibles para nuestros bebés, que abrazasen la idea de que los padres son necesarios en esos meses como soporte fundamental para confeccionar juntos una buena base que asiente a la futura familia, políticas de conciliación que soporten otros modelos familiares que necesitan aun más urgentemente de otras facilidades para asegurar el mejor de los cuidados para los nuevos miembros de nuestra sociedad.Con esos cambios desde luego nuestra sociedad avanzaría a pasos agigantados.
Como me gustaría que se valórase cada gota de leche que las mujeres producimos.
El cuidado de los niños también cuesta dinero, una fortuna cuando se pone en manos de personas externas, no entiendo porque a estas alturas los países europeos no cubren económicamente a las mujeres y hombres que dejamos de trabajar para tal propósito.
Mi leche tiene un valor más allá del económico. Mis cuidados tienen un valor más allá del económico, pero esta sociedad cree que es gratis, que porque la naturaleza permite que de mis pechos emane leche y de mis brazos amor ya no debo recibir compensación económica y pasar a depender de un marido o una tercera persona que nos sostenga.
Igualmente, para lidiar con el sentimiento de culpa y traer algo de dinero a casa, busco las mil y una para no ser un ingreso 0.
Ser madre, ser mujer, ser trabajadora, emprender, cuidar, amar, nutrir...
Nos enfrentamos solas a decisiones dificiles, siempre juzgadas, siempre menospreciadas.
Porque si das el pecho y dejas de trabajar, si das biberón y dejas de trabajar, si das el pecho y sigues trabajando, si dejas llorar o no, si crías con respeto o sigues patrones tradicionales más estrictos, siempre alguien sentirá el derecho de mirarte por encima del hombro.
Gratis.
Salimos gratis y algo así no muchos están dispuestos a perderlo.
La leche materna tiene un coste, uno que muchas mujeres no pueden pagar, otras no están dispuestas y las que decidimos que es un precio que vale cada céntimo invertido lo pagamos no sin posponer proyectos, invertir tiempo y enfrentarnos a situaciones para las que nadie nos había preparado.
Para poder ofrecer a nuestros hijos la leche que naturalmente ha sido diseñada para ellos las mujeres en la mayor parte de Europa tienen que reorganizar su vida laboral y familiar.
En mi caso, tras la baja maternal, la única opción viable fue dejar de trabajar por lo que la lactancia materna me ha costado un salario mensual, más de 1200 euros. Si lo equiparamos a la leche de fórmula que supone un coste de unos 100/200 euros al mes echando por lo alto..podríamos decir que una semana de leche materna (un bote de formula) me cuesta 300 euros.
Con políticas de conciliación que tuvieran en cuenta lo que implican 6 meses de lactancia materna exclusiva, que amparasen a las mujeres que entendemos que hay 9 meses de gestación fuera del útero y queremos estar disponibles para nuestros bebés, que abrazasen la idea de que los padres son necesarios en esos meses como soporte fundamental para confeccionar juntos una buena base que asiente a la futura familia, políticas de conciliación que soporten otros modelos familiares que necesitan aun más urgentemente de otras facilidades para asegurar el mejor de los cuidados para los nuevos miembros de nuestra sociedad.Con esos cambios desde luego nuestra sociedad avanzaría a pasos agigantados.
Como me gustaría que se valórase cada gota de leche que las mujeres producimos.
El cuidado de los niños también cuesta dinero, una fortuna cuando se pone en manos de personas externas, no entiendo porque a estas alturas los países europeos no cubren económicamente a las mujeres y hombres que dejamos de trabajar para tal propósito.
Mi leche tiene un valor más allá del económico. Mis cuidados tienen un valor más allá del económico, pero esta sociedad cree que es gratis, que porque la naturaleza permite que de mis pechos emane leche y de mis brazos amor ya no debo recibir compensación económica y pasar a depender de un marido o una tercera persona que nos sostenga.
Igualmente, para lidiar con el sentimiento de culpa y traer algo de dinero a casa, busco las mil y una para no ser un ingreso 0.
Ser madre, ser mujer, ser trabajadora, emprender, cuidar, amar, nutrir...
Nos enfrentamos solas a decisiones dificiles, siempre juzgadas, siempre menospreciadas.
Porque si das el pecho y dejas de trabajar, si das biberón y dejas de trabajar, si das el pecho y sigues trabajando, si dejas llorar o no, si crías con respeto o sigues patrones tradicionales más estrictos, siempre alguien sentirá el derecho de mirarte por encima del hombro.
Gratis.
Salimos gratis y algo así no muchos están dispuestos a perderlo.
jueves, 7 de enero de 2016
Soy una madre chupete (carta abierta a Estivill)
Tengo la suerte de haber aprendido a contrastar información para poder desarrollar una opinión propia y aunque sin conocer en profundidad el método conductista que propone el Dr. Estivill ya me negué a practicarlo no quería seguir opinando sin haber siquiera escuchado alguna de sus conferencias o entrevistas.
Reconozco que la opinión negativa al respecto la recibí tras la lectura de libros opuestos a métodos conductistas y no me hizo falta mucho más para saber que aunque respetable, no encajaba en mi idea de crianza.
Así que ayer, movida por la más absoluta inocente curiosidad, me dispuse a indagar por la Red sobre este doctor y así escuchar su opinión y sus argumentos.
Nada quiero objetar al respecto de su método ya que no tengo ni los estudios ni la preparación para hacerlo y creo que personas más capaces que yo ya lo han publicado en diferentes blogs y libros.
Yo solo quiero decirle a este doctor que se podía ahorrar la mención despectiva hacia cierto grupo de madres, como usted nos llama, que no somos partidarias de seguir su método.
En dicha conferencia entendí porque genera animadversión entre los partidarios de la crianza respetuosa.
Permita que le diga que sus palabras cargadas de despotismo pueden resultar ofensivas y que ese grupo de madres podría debatir perfectamente algunas de sus sugerencias y no por ello ser merecedoras de tal desprecio.
Personalmente yo me he quedado con las ganas de que alguien le dijera que los chupetes y los peluches son sustitutivos de la madre y no al revés como sugiere. Es más! estoy cansada de debatir este argumento así que permitame que le diga algo;
Yo, como mujer en poder pleno de mis facultades, habiéndo estudiado previamente diferentes opciones y entendido las diversas opiniones al respecto.
Declaro que decido libremente ser el chupete, el peluche de mi hijo, el paño de lágrimas, la compañera en su proceso evolutivo, la almohada, el biberón, su consuelo y su nana, su mecedora y su enfermera, su consejera y todo lo que haga falta y que su padre en uso de su libertad ha decidido ofrecerle su cuerpo como sofá, sus brazos como peluche y su alma como guía. Ambos nos hemos comprometido de manera consciente a ofrecer lo mejor a nuestro hijo no siendo siempre lo que èl quiera. Y como tal decisión usted debe respetarnos.
Estamos esforzándonos cada día por aprender a tratar con respeto y eliminando tantos condicionantes de crianzas pasadas que consideramos pueden no ser la mejor opción para nuestro hijo, que tratarnos de mujeres que no tenemos remedio muestra su derecho a pataleta (que lo tiene por supuesto)
Respetamos a a aquellas personas que tienen diferentes opiniones a las nuestras. Entendemos que en la vida todo se trata de elecciones y que por ello todas son igual de válidas. No me creo mejor que nadie por las decisiones que tomo con respecto a mi maternidad y mi visión de crianza de mi hijo. Tampoco quiero que nadie me haga sentir peor por ello.
Declaro amor incondicional al ser que se ha mecido durante 9 meses en mi vientre, si ha estudiado al feto como dice entenderá que está en constante mecimiento, y que gracias a los avances científicos y médicos pudo ser sacado de mi vientre en una cesárea exitosa.
No soy fundamentalista. He usado leche de fórmula cuando ha sido necesario y prescindido de ella lo más rápido posible. Uso fular pero también el carrito cuando es más adecuado.
Soy un ser humano con capacidad para discernir lo que me gusta de lo que no, lo que me conviene de lo que no y merezco todo el respeto del mundo inclusive si no estoy de acuerdo con su método y con muchas de las cosas que afirma que no son ciertas o al menos son científicamente debatibles.
Ninguno de nosotros Dr.Estivill disponemos de la razón universal así que agradecería que la próxima vez que una madre vaya a su consulta para tratar el trastorno del sueño de su hijo y muestre inconformidad ante métodos conductistas, tenga usted el respeto de atenderla de la mejor manera posible. Quizás pueda encontrar otra manera de tratar a sus pacientes y escribir un nuevo libro al respecto en el proceso.
Y si no hay alternativa para ello tenga usted la paciencia y el amor que hay que tener para tratar estos temas ya que los 50 euros de su consulta los va a recibir igualmente.
Att;
una madre chupete.
Reconozco que la opinión negativa al respecto la recibí tras la lectura de libros opuestos a métodos conductistas y no me hizo falta mucho más para saber que aunque respetable, no encajaba en mi idea de crianza.
Así que ayer, movida por la más absoluta inocente curiosidad, me dispuse a indagar por la Red sobre este doctor y así escuchar su opinión y sus argumentos.
Nada quiero objetar al respecto de su método ya que no tengo ni los estudios ni la preparación para hacerlo y creo que personas más capaces que yo ya lo han publicado en diferentes blogs y libros.
Yo solo quiero decirle a este doctor que se podía ahorrar la mención despectiva hacia cierto grupo de madres, como usted nos llama, que no somos partidarias de seguir su método.
En dicha conferencia entendí porque genera animadversión entre los partidarios de la crianza respetuosa.
Permita que le diga que sus palabras cargadas de despotismo pueden resultar ofensivas y que ese grupo de madres podría debatir perfectamente algunas de sus sugerencias y no por ello ser merecedoras de tal desprecio.
Personalmente yo me he quedado con las ganas de que alguien le dijera que los chupetes y los peluches son sustitutivos de la madre y no al revés como sugiere. Es más! estoy cansada de debatir este argumento así que permitame que le diga algo;
Yo, como mujer en poder pleno de mis facultades, habiéndo estudiado previamente diferentes opciones y entendido las diversas opiniones al respecto.
Declaro que decido libremente ser el chupete, el peluche de mi hijo, el paño de lágrimas, la compañera en su proceso evolutivo, la almohada, el biberón, su consuelo y su nana, su mecedora y su enfermera, su consejera y todo lo que haga falta y que su padre en uso de su libertad ha decidido ofrecerle su cuerpo como sofá, sus brazos como peluche y su alma como guía. Ambos nos hemos comprometido de manera consciente a ofrecer lo mejor a nuestro hijo no siendo siempre lo que èl quiera. Y como tal decisión usted debe respetarnos.
Estamos esforzándonos cada día por aprender a tratar con respeto y eliminando tantos condicionantes de crianzas pasadas que consideramos pueden no ser la mejor opción para nuestro hijo, que tratarnos de mujeres que no tenemos remedio muestra su derecho a pataleta (que lo tiene por supuesto)
Respetamos a a aquellas personas que tienen diferentes opiniones a las nuestras. Entendemos que en la vida todo se trata de elecciones y que por ello todas son igual de válidas. No me creo mejor que nadie por las decisiones que tomo con respecto a mi maternidad y mi visión de crianza de mi hijo. Tampoco quiero que nadie me haga sentir peor por ello.
Declaro amor incondicional al ser que se ha mecido durante 9 meses en mi vientre, si ha estudiado al feto como dice entenderá que está en constante mecimiento, y que gracias a los avances científicos y médicos pudo ser sacado de mi vientre en una cesárea exitosa.
No soy fundamentalista. He usado leche de fórmula cuando ha sido necesario y prescindido de ella lo más rápido posible. Uso fular pero también el carrito cuando es más adecuado.
Soy un ser humano con capacidad para discernir lo que me gusta de lo que no, lo que me conviene de lo que no y merezco todo el respeto del mundo inclusive si no estoy de acuerdo con su método y con muchas de las cosas que afirma que no son ciertas o al menos son científicamente debatibles.
Ninguno de nosotros Dr.Estivill disponemos de la razón universal así que agradecería que la próxima vez que una madre vaya a su consulta para tratar el trastorno del sueño de su hijo y muestre inconformidad ante métodos conductistas, tenga usted el respeto de atenderla de la mejor manera posible. Quizás pueda encontrar otra manera de tratar a sus pacientes y escribir un nuevo libro al respecto en el proceso.
Y si no hay alternativa para ello tenga usted la paciencia y el amor que hay que tener para tratar estos temas ya que los 50 euros de su consulta los va a recibir igualmente.
Att;
una madre chupete.
viernes, 20 de noviembre de 2015
Lactancia y la extracción poderosa.
Durante mi embarazo leí y releí toda la información que internet tuvo a mi disposición. Escuché atentamente las charlas sobre lactancia y enseguida aprendí la importancia del calostro, los errores más habituales durante los primeros meses, las crisis de crecimiento, el agarre, las grietas...
Una interminable lista que demostraba que a pesar de ser un acto muy natural nuestra sociedad había interrumpido la cadena de transmisión y apoyo a la lactancia por lo que a mi generación no le quedan muchas alternativas a la hora de enfrentarse al rotundo compromiso que significa la lactancia materna exclusiva.
En mi caso acudir a un grupo de lactancia era complicado pues mi holandés es apenas existente.
Así que los altibajos los superé gracias a todas las madres desinteresadas que comparten sus íntimas historias y al blog y foro de Alba Lactancia.
Pero hoy no quiero contaros la historia de nuestra lactancia. Aiden y yo estamos a punto de llegar a los 5 meses de exclusiva leche materna, aunque debo reconocer que un par de días con suplemento artificial no los pude evitar y nos ayudaron a coger impulso en esta carrera contra reloj que son los primeros días.
Hoy quiero contar mí experiencia con la técnica de la extracción poderosa y de como en 2 ocasiones en estos 5 meses la he podido llevar a cabo disfrutando de sus extraordinarios resultados.
En que consiste?
En la extracción manual o mediante sacaleches, en mi caso el Medela Swing, periódica que aumenta la producción de leche materna.
5 minutos de extracción en cada pecho, 10 en total, cada hora durante 48 horas descansando un máximo de 4/6 horas nocturnas. Así lo hice yo.
La primera ocasión fue recién nacido mi peque.
Unas grietas terribles y unos días en los que no conseguía un buen agarre del bebe dieron como resultado una bajada muy rápida de peso y la aparición de décimas de fiebre por lo que la suplementario fue necesaria. La extracción era tan pobre que tuvimos que usar leche artificial hasta que leí acerca de la extracción poderosa y tras 48 horas los suplementos fueron exclusivamente de mi propia reserva.
La Kraamzorg, una enfermera que se encarga de los cuidados en casa de la madre y el bebé recién nacidos (holanda tiene cosas excelentes!), estaba completamente anonadada debido a la rápida recuperación de peso y mi producción de leche. Pronto pudimos parar la suplementación y seguimos la lactancia sin problemas hasta hace una semana y media.
En la vacunación y la revisión de los 4 meses ocurrió una escena que ya había leído en muchas ocasiones y para la que me sentía más que preparada.
El peso no ha aumentado todo lo que la gráfica esperaba del niño y automáticamente la culpable era la calidad de mi leche, nadie hizo aun ninguna prueba para confirmar este hecho. Se me recomendó la suplementación con leche artificial y la inclusión de verduras y frutas a su dieta.
Salí de allí enfadada, frustrada por no saber explicarme mejor.
Habíamos pasado por la crisis de los 3 meses y entendí que era normal que el peso hubiera aumentado "solo " 500 gramos en un mes y que "solo " hubiera crecido 2 cm.
Pero al llegar a casa se me ocurrió recurrir de nuevo a la extracción poderosa por dos razones. Asegurarme de que mi producción de leche se regularice, tras la crisis es posible que hubiera un descenso en la producción y la segunda razón: documentar el proceso para mostrárselo a la doctora en el próximo control.
Creo urgente y necesario que las personas en contacto con mujeres comprometidas con su lactancia exclusiva se formen correctamente para ello.
Si alguien duda de la calidad o cantidad de producción que haga pruebas médicas.
No creo que ningún doctor recomiende la inyección de insulina si duda del correcto funcionamiento del páncreas. Primero se realizan pruebas, se diagnostica el problema y se procede en el tratamiento.
No soy una experta, solo sé que la extracción poderosa me ayudó en dos momentos cruciales.
Veremos como se toma la doctora los datos que demuestran como en menos de 24 horas mi extracción paso de 30 ml a 100ml.
Veremos como se toma mi indignación por los consejos que me hubieran encaminado a un probable destete anticipado y no deseado.
Veremos si esto sirve para que al menos mi doctora, la próxima vez que se encuentre con un caso parecido, sepa que se puede aconsejar algo más que un biberón extra..frutas y verduras.
Que fácil es mermar la seguridad que una mujer tiene en su capacidad de producir todo lo que su bebé necesita y que necesaria ea una intervención global en este tema.
Desde esta "mi" ventanita seguiré compartiendo experiencias y reflexiones con la esperanza de seguir aportando mi granito de arena.
Una interminable lista que demostraba que a pesar de ser un acto muy natural nuestra sociedad había interrumpido la cadena de transmisión y apoyo a la lactancia por lo que a mi generación no le quedan muchas alternativas a la hora de enfrentarse al rotundo compromiso que significa la lactancia materna exclusiva.
En mi caso acudir a un grupo de lactancia era complicado pues mi holandés es apenas existente.
Así que los altibajos los superé gracias a todas las madres desinteresadas que comparten sus íntimas historias y al blog y foro de Alba Lactancia.
Pero hoy no quiero contaros la historia de nuestra lactancia. Aiden y yo estamos a punto de llegar a los 5 meses de exclusiva leche materna, aunque debo reconocer que un par de días con suplemento artificial no los pude evitar y nos ayudaron a coger impulso en esta carrera contra reloj que son los primeros días.
Hoy quiero contar mí experiencia con la técnica de la extracción poderosa y de como en 2 ocasiones en estos 5 meses la he podido llevar a cabo disfrutando de sus extraordinarios resultados.
En que consiste?
En la extracción manual o mediante sacaleches, en mi caso el Medela Swing, periódica que aumenta la producción de leche materna.
5 minutos de extracción en cada pecho, 10 en total, cada hora durante 48 horas descansando un máximo de 4/6 horas nocturnas. Así lo hice yo.
La primera ocasión fue recién nacido mi peque.
Unas grietas terribles y unos días en los que no conseguía un buen agarre del bebe dieron como resultado una bajada muy rápida de peso y la aparición de décimas de fiebre por lo que la suplementario fue necesaria. La extracción era tan pobre que tuvimos que usar leche artificial hasta que leí acerca de la extracción poderosa y tras 48 horas los suplementos fueron exclusivamente de mi propia reserva.
La Kraamzorg, una enfermera que se encarga de los cuidados en casa de la madre y el bebé recién nacidos (holanda tiene cosas excelentes!), estaba completamente anonadada debido a la rápida recuperación de peso y mi producción de leche. Pronto pudimos parar la suplementación y seguimos la lactancia sin problemas hasta hace una semana y media.
En la vacunación y la revisión de los 4 meses ocurrió una escena que ya había leído en muchas ocasiones y para la que me sentía más que preparada.
El peso no ha aumentado todo lo que la gráfica esperaba del niño y automáticamente la culpable era la calidad de mi leche, nadie hizo aun ninguna prueba para confirmar este hecho. Se me recomendó la suplementación con leche artificial y la inclusión de verduras y frutas a su dieta.
Salí de allí enfadada, frustrada por no saber explicarme mejor.
Habíamos pasado por la crisis de los 3 meses y entendí que era normal que el peso hubiera aumentado "solo " 500 gramos en un mes y que "solo " hubiera crecido 2 cm.
Pero al llegar a casa se me ocurrió recurrir de nuevo a la extracción poderosa por dos razones. Asegurarme de que mi producción de leche se regularice, tras la crisis es posible que hubiera un descenso en la producción y la segunda razón: documentar el proceso para mostrárselo a la doctora en el próximo control.
Creo urgente y necesario que las personas en contacto con mujeres comprometidas con su lactancia exclusiva se formen correctamente para ello.
Si alguien duda de la calidad o cantidad de producción que haga pruebas médicas.
No creo que ningún doctor recomiende la inyección de insulina si duda del correcto funcionamiento del páncreas. Primero se realizan pruebas, se diagnostica el problema y se procede en el tratamiento.
No soy una experta, solo sé que la extracción poderosa me ayudó en dos momentos cruciales.
Veremos como se toma la doctora los datos que demuestran como en menos de 24 horas mi extracción paso de 30 ml a 100ml.
Veremos como se toma mi indignación por los consejos que me hubieran encaminado a un probable destete anticipado y no deseado.
Veremos si esto sirve para que al menos mi doctora, la próxima vez que se encuentre con un caso parecido, sepa que se puede aconsejar algo más que un biberón extra..frutas y verduras.
Que fácil es mermar la seguridad que una mujer tiene en su capacidad de producir todo lo que su bebé necesita y que necesaria ea una intervención global en este tema.
Desde esta "mi" ventanita seguiré compartiendo experiencias y reflexiones con la esperanza de seguir aportando mi granito de arena.
jueves, 5 de noviembre de 2015
Quiero ser una mamá normal
Todo lo que quiero es ser una mamá normal, pero para eso hay que aprender muchas cosas porque lo "normal" industrializado ha llevado las prácticas más naturales a la categoría de excéntricas o desnaturalizadas.
No hay madres peores ni mejores, familias modelo o padres invencibles. Somos seres humanos haciendo lo que podemos de la mejor manera que sabemos hacerlo.
Pero si hay algo en lo que me gustaría contribuir es en el cambio de la percepción de lo que es normal vs lo que era normal porque la revolución industrial lo cambió todo.
Sólo llevo 4 meses siendo mamá, aunque llevo muchos años leyendo y estudiando sobre la maternidad porque mi necesidad de control me obliga a ello, cuando llega la hora de la verdad te sientes igual de pérdida y desbordada..pero ese es otro tema.
En estos 4 meses el conflicto entre lo que haces y lo que otras personas opinan sobre lo que haces ya es más que palpable pero mi respuesta es siempre la misma; yo solo quiero ser una madre normal.
Porque lo normal es dar el pecho a tu hijo al menos 2 años siendo 6 meses exclusivos para luego comenzar con una adaptación a la alimentación adulta, asegurando todos los nutrientes y defensas necesarios gracias a la leche materna.
Opciones personales y problemas a parte, si el sistema sanitario y la sociedad estuvieran mejor preparadas esto que acabo de escribir no sería motivo alguno de conversación.
Chirría en muchas de las mentes que me rodean porque lo normal era que el biberón y el chupete colmasen todas las necesidades del bebé.
La industrialización necesitó de mano obrera femenina e infantil, para ello la leche de fórmula y los chupetes hicieron posible que las madres pudieran ausentarse durante las largas jornadas laborales mientras sus hijos crecían fuertes y sanos.
Con los años, los cambios sociales eliminaron la mano de obra infantil pero poco se hizo en la mejora de las madres trabajadoras.
Hoy tenemos países en los que se pueden disfrutar de largas bajas maternales y paternales para que más mujeres y hombres puedan disfrutar de su nuevo rol con normalidad.
Para mí, ellos marcan el camino que los demás deberíamos seguir.
Cuando me dicen que mi hijo me usa de chupete siempre me surge ese sentimiento de confusión ya que el chupete fue el que se inventó para que el bebé lo usase como si fuera la madre, pero tantos años de uso normalizó lo que era antinatural.
El tiempo de succión plástica es tiempo que ese bebe necesita en contacto con su madre, por ello quiero poder ofrecerle el pecho tantas veces como necesitemos con naturalidad y normalidad.
"Pero es que eres esclava de tu hijo"
Noooooo
Solo soy una mujer que quiere ser una madre normal y una madre normal utilizará todo su conocimiento y sus posibilidades para satisfacer a su hijo. Sea cual sea tu posicionamiento hacia temas como este, vas a estar siempre pendiente y responderás siempre a las necesidades de tu hijo. Unas se agacharan 100 veces a recoger y limpiar el chupete del suelo y otras los pondremos a la teta. No entiendo porque pelear.
No entiendo tampoco las palabras sacrificio o esclavitud en cuanto a maternidad se refiere. Entiendo la palabra responsabilidad. Entiendo que las prioridades cambian y que toda tu vida se revoluciona con la llegada de un hijo pero no creo que sacrificio sea la palabra en la que base toda esta experiencia. Hay renuncias pero también hay ganancias inesperadas. Sacrificio suena a algo que echaré en cara en un futuro y prefiero vivir estos años con un enfoque diferente.
Sólo quiero ser una mamá normal.
Cuando dormimos los 3 juntos no busco una revolución social, no intento criar a un nuevo mesías. Sólo disfruto de esta nueva etapa y de tenerle bien cerquita siempre. Es menos agotador responder a sus necesidades de esta manera pero simplemente hacemos lo que muchas otras culturas encuentran normal y lo que durante muchos años era normal también en la nuestra.
Sólo quiero ser una mamá normal y es que a veces uso carrito pero la mayor parte del tiempo mi pequeño Alien camina conmigo en su fular.
No soy una hippie o una "loca de los fulares",aún solo tengo 2, aunque bien podría parecer de alguna secta cuando se me llena la boca de buenas palabras acerca del porteo.
Es más que normal y beneficioso portar a tu bebé al menos los primeros nueve meses, el llamado 2o embarazo. Ese período que hubiera pasado en nuestro vientre si no fuera biológicamente imposible para nuestra especie.
No quiero convencer a nadie de que mis decisiones son mejores que otras, tampoco quiero que traten de convencerme de que mis elecciones darán como resultado un ser dependiente y falto de autonomía.
Sólo quiero ser una madre normal y lo normal es lo que tu haces cada día.
Internet te da la oportunidad de informarte bien al respecto, tu tienes el poder de decisión lo único que me molesta es que se sigan perpetuando mitos y leyendas que se encargan de llenar de culpa tu mochila de maternidad.
Así que sí, soy una madre normal haciendo cosas normales, estoy segura de que hagas lo que hagas tu también eres normal. Por lo que dejemos de saltar a la defensiva y simplemente utilicemos esa energía luchadora para conseguir mejoras sociales que nos permitan a todas ser "una mamá normal".
Hoy os dejo un enlace en vez de una foto para ayudar a canalizar toda esa fuerza de la que hablaba antes.
Un abrazo a todas esas mamás que lo que quieren es lo mejor para sus hijos, eso es lo único normal.
En que trabajo cuando no trabajo?
No hay madres peores ni mejores, familias modelo o padres invencibles. Somos seres humanos haciendo lo que podemos de la mejor manera que sabemos hacerlo.
Pero si hay algo en lo que me gustaría contribuir es en el cambio de la percepción de lo que es normal vs lo que era normal porque la revolución industrial lo cambió todo.
Sólo llevo 4 meses siendo mamá, aunque llevo muchos años leyendo y estudiando sobre la maternidad porque mi necesidad de control me obliga a ello, cuando llega la hora de la verdad te sientes igual de pérdida y desbordada..pero ese es otro tema.
En estos 4 meses el conflicto entre lo que haces y lo que otras personas opinan sobre lo que haces ya es más que palpable pero mi respuesta es siempre la misma; yo solo quiero ser una madre normal.
Porque lo normal es dar el pecho a tu hijo al menos 2 años siendo 6 meses exclusivos para luego comenzar con una adaptación a la alimentación adulta, asegurando todos los nutrientes y defensas necesarios gracias a la leche materna.
Opciones personales y problemas a parte, si el sistema sanitario y la sociedad estuvieran mejor preparadas esto que acabo de escribir no sería motivo alguno de conversación.
Chirría en muchas de las mentes que me rodean porque lo normal era que el biberón y el chupete colmasen todas las necesidades del bebé.
La industrialización necesitó de mano obrera femenina e infantil, para ello la leche de fórmula y los chupetes hicieron posible que las madres pudieran ausentarse durante las largas jornadas laborales mientras sus hijos crecían fuertes y sanos.
Con los años, los cambios sociales eliminaron la mano de obra infantil pero poco se hizo en la mejora de las madres trabajadoras.
Hoy tenemos países en los que se pueden disfrutar de largas bajas maternales y paternales para que más mujeres y hombres puedan disfrutar de su nuevo rol con normalidad.
Para mí, ellos marcan el camino que los demás deberíamos seguir.
Cuando me dicen que mi hijo me usa de chupete siempre me surge ese sentimiento de confusión ya que el chupete fue el que se inventó para que el bebé lo usase como si fuera la madre, pero tantos años de uso normalizó lo que era antinatural.
El tiempo de succión plástica es tiempo que ese bebe necesita en contacto con su madre, por ello quiero poder ofrecerle el pecho tantas veces como necesitemos con naturalidad y normalidad.
"Pero es que eres esclava de tu hijo"
Noooooo
Solo soy una mujer que quiere ser una madre normal y una madre normal utilizará todo su conocimiento y sus posibilidades para satisfacer a su hijo. Sea cual sea tu posicionamiento hacia temas como este, vas a estar siempre pendiente y responderás siempre a las necesidades de tu hijo. Unas se agacharan 100 veces a recoger y limpiar el chupete del suelo y otras los pondremos a la teta. No entiendo porque pelear.
No entiendo tampoco las palabras sacrificio o esclavitud en cuanto a maternidad se refiere. Entiendo la palabra responsabilidad. Entiendo que las prioridades cambian y que toda tu vida se revoluciona con la llegada de un hijo pero no creo que sacrificio sea la palabra en la que base toda esta experiencia. Hay renuncias pero también hay ganancias inesperadas. Sacrificio suena a algo que echaré en cara en un futuro y prefiero vivir estos años con un enfoque diferente.
Sólo quiero ser una mamá normal.
Cuando dormimos los 3 juntos no busco una revolución social, no intento criar a un nuevo mesías. Sólo disfruto de esta nueva etapa y de tenerle bien cerquita siempre. Es menos agotador responder a sus necesidades de esta manera pero simplemente hacemos lo que muchas otras culturas encuentran normal y lo que durante muchos años era normal también en la nuestra.
Sólo quiero ser una mamá normal y es que a veces uso carrito pero la mayor parte del tiempo mi pequeño Alien camina conmigo en su fular.
No soy una hippie o una "loca de los fulares",aún solo tengo 2, aunque bien podría parecer de alguna secta cuando se me llena la boca de buenas palabras acerca del porteo.
Es más que normal y beneficioso portar a tu bebé al menos los primeros nueve meses, el llamado 2o embarazo. Ese período que hubiera pasado en nuestro vientre si no fuera biológicamente imposible para nuestra especie.
No quiero convencer a nadie de que mis decisiones son mejores que otras, tampoco quiero que traten de convencerme de que mis elecciones darán como resultado un ser dependiente y falto de autonomía.
Sólo quiero ser una madre normal y lo normal es lo que tu haces cada día.
Internet te da la oportunidad de informarte bien al respecto, tu tienes el poder de decisión lo único que me molesta es que se sigan perpetuando mitos y leyendas que se encargan de llenar de culpa tu mochila de maternidad.
Así que sí, soy una madre normal haciendo cosas normales, estoy segura de que hagas lo que hagas tu también eres normal. Por lo que dejemos de saltar a la defensiva y simplemente utilicemos esa energía luchadora para conseguir mejoras sociales que nos permitan a todas ser "una mamá normal".
Hoy os dejo un enlace en vez de una foto para ayudar a canalizar toda esa fuerza de la que hablaba antes.
Un abrazo a todas esas mamás que lo que quieren es lo mejor para sus hijos, eso es lo único normal.
En que trabajo cuando no trabajo?
viernes, 21 de agosto de 2015
Mi cesarea respetada
Quizás estás leyendo esto porque pronto se acerca tu parto, así que para ti es este relato.
"Prepárate para no estar preparada y deja que todo fluya para evitar ser tu misma la peor de las complicaciones."
Si hubiera leido estas palabras quizás mi experiencia la hubiera llevado mejor pero como siempre quiero quedarme con la mejor parte de la historia! y la otra parte,por si te apetece aqui
Ser madre no fue siempre mi sueño, tardé muchos años en conectar con esa parte maternal que dicen toda mujer lleva dentro. Pero lo cierto es que el día que ese instinto me invadió, penetró hasta el tuétano de mis huesos. Tuve alguna que otra crisis al respecto pues mi cerebro dominó siempre la situación evitando un mal momento para lanzarme de pleno a la maternidad pero era una nueva etapa vital que quería alcanzar y que me hubiera dolido renunciar a ella si fuera necesario.
El día que "mi pequeño Alien" llegó viví una experiencia muy dura pero fue tan mágico que tengo miedo de olvidar todo aquello que sentí.
No quiero olvidar las primeras horas de las contracciones que anunciaban su llegada, bailaba por la casa y cantaba para aliviar el dolor.
No quiero olvidar la tranquilidad de vivir la dilatación en casa, con mi música, mi marido y en completa libertad.
No quiero olvidar a las matronas que tan pacientemente se portaron conmigo y tanto apoyo me brindaron cuando el parto se empezó a torcer.
No olvidaré el dolor.
No quiero olvidar al anestesista que acarició mi rostro durante la intervencion y me regalaba palabras tan dulces que hicieron cálido el frio quirofano.
No olvidaré el minuto de angustia en el que el silencio se apoderó de todos los presentes.
No olvidaré la alegría de saber que Él estaba bien.
La primera frase que dije al nacer fue "Ivan, no dejes de tocarlo, no lo dejes solo"
La primera vez que lo vi, las lágrimas me nublaban la visión, pero estaba en esa caja de plástico transparente, lo sacaron antes de llevárselo y lo pegaron a mi rostro unos minutos y pude besarle y tocarlo. No tuve mi hora sagrada pero la salud del pequeño era más importante.
Desde ese momento no pude dejar de sonreír, di tu que las drogas ayudan también.
No quiero olvidar como mi cuerpo temblaba ferozmente tras la intervención y no paró hasta que mi pequeño fue puesto en mi pecho.
No podré olvidar sus ojos cuando me miraron y su tacto cuando se enganchó a la teta por primera vez.
Se que no olvidaré el amor que me invadió cuando me llevaron a la habitación y pude ver a Aiden en el pecho de Ivan, un padre completamente enamorado de su hijo.
Tuve la grandiosa suerte de vivir una cesárea respetada, tuve la mayor de las suertes de haber sido elegida por mi hijo para ser su madre. Tengo a un compañero de aventuras fabuloso del que me reenamoro cada noche al ver la paciencia y el amor infinito que desprende.
A pesar de las dificultades, a pesar de las frustraciones, volvería a repetir todo el proceso sin dudarlo ya que este pedacito de cielo en la tierra...lo vale.
Sea cual sea la experiencia de parto que te está esperando...te deseo el mejor de los finales; te deseo una larga y saludable vida para ti y para el bebé y que esta sea, simplemente, la primera de las cientos de aventuras que disfrutaréis juntos.
"Prepárate para no estar preparada y deja que todo fluya para evitar ser tu misma la peor de las complicaciones."
Si hubiera leido estas palabras quizás mi experiencia la hubiera llevado mejor pero como siempre quiero quedarme con la mejor parte de la historia! y la otra parte,por si te apetece aqui
Ser madre no fue siempre mi sueño, tardé muchos años en conectar con esa parte maternal que dicen toda mujer lleva dentro. Pero lo cierto es que el día que ese instinto me invadió, penetró hasta el tuétano de mis huesos. Tuve alguna que otra crisis al respecto pues mi cerebro dominó siempre la situación evitando un mal momento para lanzarme de pleno a la maternidad pero era una nueva etapa vital que quería alcanzar y que me hubiera dolido renunciar a ella si fuera necesario.
El día que "mi pequeño Alien" llegó viví una experiencia muy dura pero fue tan mágico que tengo miedo de olvidar todo aquello que sentí.
No quiero olvidar las primeras horas de las contracciones que anunciaban su llegada, bailaba por la casa y cantaba para aliviar el dolor.
No quiero olvidar la tranquilidad de vivir la dilatación en casa, con mi música, mi marido y en completa libertad.
No quiero olvidar a las matronas que tan pacientemente se portaron conmigo y tanto apoyo me brindaron cuando el parto se empezó a torcer.
No olvidaré el dolor.
No quiero olvidar al anestesista que acarició mi rostro durante la intervencion y me regalaba palabras tan dulces que hicieron cálido el frio quirofano.
No olvidaré el minuto de angustia en el que el silencio se apoderó de todos los presentes.
No olvidaré la alegría de saber que Él estaba bien.
La primera frase que dije al nacer fue "Ivan, no dejes de tocarlo, no lo dejes solo"
La primera vez que lo vi, las lágrimas me nublaban la visión, pero estaba en esa caja de plástico transparente, lo sacaron antes de llevárselo y lo pegaron a mi rostro unos minutos y pude besarle y tocarlo. No tuve mi hora sagrada pero la salud del pequeño era más importante.
Desde ese momento no pude dejar de sonreír, di tu que las drogas ayudan también.
No quiero olvidar como mi cuerpo temblaba ferozmente tras la intervención y no paró hasta que mi pequeño fue puesto en mi pecho.
No podré olvidar sus ojos cuando me miraron y su tacto cuando se enganchó a la teta por primera vez.
Se que no olvidaré el amor que me invadió cuando me llevaron a la habitación y pude ver a Aiden en el pecho de Ivan, un padre completamente enamorado de su hijo.
Tuve la grandiosa suerte de vivir una cesárea respetada, tuve la mayor de las suertes de haber sido elegida por mi hijo para ser su madre. Tengo a un compañero de aventuras fabuloso del que me reenamoro cada noche al ver la paciencia y el amor infinito que desprende.
A pesar de las dificultades, a pesar de las frustraciones, volvería a repetir todo el proceso sin dudarlo ya que este pedacito de cielo en la tierra...lo vale.
Sea cual sea la experiencia de parto que te está esperando...te deseo el mejor de los finales; te deseo una larga y saludable vida para ti y para el bebé y que esta sea, simplemente, la primera de las cientos de aventuras que disfrutaréis juntos.
martes, 18 de agosto de 2015
De como un parto natural se desmorona cual castillo de naipes.
Vivir en Holanda me ha permitido disfrutar de un embarazo tranquilo y sin miedo a un parto violento.
He pasado 40 semanas imaginando como sería el gran día. He visualizado la habitación que conocimos en la visita guiada del hospital, el traslado y la acomodación, la música, cada detalle de ese momento.
Me he visualizado soportando ese dolor estoicamente como esas mujeres que se ven en los videos de partos respetados.
Todo esfuerzo mental era poco con tal de prepararme psicologicamente para afrontar el parto con otra mentalidad, alejada del parto con dolor e instrumentalizado al que nos tienen acostumbrados desde hace décadas.
Llevo años preparándome, concienciandome.
He leído todo lo que ha caído en mis manos con respecto al parto, sus etapas, y he querido profundizar en la materia desde esa visión alternativa que te ofrecen los blogs que versan sobre crianza natural y parto respetado.
Hoy, siete semanas después del parto, con mi hijo al pecho y mis sentimientos y pensamientos más asentados, quiero ejercer mi derecho a pataleta.
Quizás por el tono reivindicativo que se entrelaza en las palabras de estos textos anteriormente citados, quizás por su seguridad o por la autoridad con la que han sido escritos, hoy más que nunca me siento defraudada.
No por mucha certeza que se tenga en lo que se predica finalmente se tiene la razón absoluta, y esa cantidad de información y esa seguridad solo me sirvieron para vivir con frustración, miedo y tristeza mi parto y mis primeras semanas de maternidad.
No quiero hacer apología de la desinformación, del parto medicalizado ni de los viejos hábitos, pero no dejo de preguntarme como estaría hoy a nivel emocional si no hubieses recibido afirmaciones como las de...que no te rompan la bolsa...no dejes que aceleren tu parto...la epidural afecta en el vínculo entre el bebé y su madre(demonizando el uso de este farmaco)... lecturas acerca de las mil contraindicaciones de la cesarea...los efectos de la falta de la hora sagrada...
Me gustaría que aquellas personas que tienen voz en la Red hagan el ejercicio de releer su contenido desde los ojos de una mujer que sufre complicaciones y ve como punto por punto, ese maravilloso decálogo del buen parto, se desmorona cual castillo de naipes.
Y con esto no digo que no haya un trabajo de divulgación fantástico en cuanto a que un parto que se desarrolla normalmente puede ser una experiencia fantástica y no dudo que por sistema no se deberían realizar dichas prácticas.
Pero si quiero dejar aquí mi testimonio ya que la presión autoinflingida me hizo recapacitar sobre el como se está llevando a cabo esa tarea y la importancia de revisar esos textos y las formas de comunicar ese contenido.
Mi sugerencia es que escriban teniendo en cuenta que las mujeres que se informan y caen en estas páginas tienen un futuro parto desconocido. Que escriban pensando en la fuerza psicológica del tema que tratan porque ninguna mujer quiere estropear el vínculo con su hijo, ni que su bebé sufra daños psicológicos o neurológicos irreparables y que esas afirmaciones que relatan se convierten en culpa posterior cuando no se han conseguido tales metas.
Tengan delicadeza en la tarea de divulgar cierta información tan sensible que afecta a mujeres en algunos de los procesos vitales más importantes.
Y aquí les dejo mi historia y entenderán entonces el porque de mi pataleta.
Mis contracciones comenzaron a las 5 de la mañana de un lunes, mi felicidad fue extrema ya que llevábamos una semana extra y valorabamos la posibilidad de una inducción en el caso de que hubiera cualquier contraindicación para esperar a que el bebé iníciase el parto de manera natural.
Saber que mi pequeño estaba de camino me llenó de alegría.
A las 12 las contracciones indicaban que el momento se acercaba así que llamamos a la matrona.
Aquí en holanda ninguna mujer corre al hospital, llegado el momento tienes que llamar a tu "verloskunde" que comprobará si estás en trabajo de parto o todavía no y llamará al hospital para que te reciban en el momento adecuado.
Llegó, comprobó que el ritmo de contracciones era el adecuado pero tan sólo había dilatado 2 centímetros. Volvió 3 horas más tarde y el ritmo era el mismo pero la dilatación se había estancado por lo que me explicó que posiblemente era un falso parto.
Hacia las 18 de la tarde los dolores se volvieron insoportables y no había descanso entre contracciones, la matrona volvió y cuando comprobó que la dilatación seguía estancado sugirió romper la bolsa para ayudar al proceso. (Primera caída de naipes) Yo no quería, puesto que había leído una y otra vez lo desaconsejable de este acto pero sugirieron que podría haber algún problema y di mi consentimiento.
Si llego a seguir los consejos de dichos textos no hubiéramos descubierto que las aguas contenían meconio.
Acudimos de urgencias al hospital, adiós a mi sueño de un parto sin intervención médica, mi matrona me deseó la mejor de las suertes y nos despedimos.
En el hospital empezó mi pesadilla psicológica, no fui capaz de relajarme porque sabía lo que me harían a continuación y no quería que entorpeciesen el parto.
Había leído tantas veces que confiase en mi cuerpo que no podía desactivar la lucha en mi interior.
El dolor era tan intenso y profundo que finalmente me rendí a la idea de que era un parto con complicaciones y debía dejar a los médicos realizar su trabajo.
Lucha psicológica que no hubiera tenido de no haber leído tanta información demonizando lo que en las próximas horas estaba a punto de vivir y configurarán el nacimiento de mi hijo.
Primero la oxitocina, luego la epidural, era casi la una de la madrugada y yo seguía con tan sólo 5 cm de dilatación y mi cabeza no paraba de culpar al equipo médico por interrumpir el proceso natural y de culparme por haberlo permitido.
Finalmente la ginecóloga me explicó que debido a que el bebé depósito meconio en el líquido amniótico, las horas de stress que llevábamos a cuestas y que con cada contracción el latido de su corazón baja, era necesaria la realización de un parto por cesarea.
En todo momento me acompañaron en mi tristeza pues entienden que no era mi deseo tener este parto y el equipo se portó de 10 conmigo y con mi marido.
Nos llevaron a quirófano, tomaron nuestro móvil para fotografiar la operación y me animaron con dulces gestos y palabras todo el rato.
Fue uno de los momentos más bonitos maravillosos de mi vida. Otro naipe que se desmoronó.
Mi hijo no respiró al nacer pero le ayudaron un poquito, mi marido pudo sujetar su manita desde el principio y antes de irse del quirófano me permitieron sentir su mejilla y darle un beso bañada en lágrimas de felicidad.
Terminaron la cesarea con éxito, y siguieron acompañandome con cariño en los minutos siguientes. Cuando todo hubo terminado me llevaron a la habitación donde mi hijo estaba en observación y mi sorpresa mayúscula fue cuando vi a mi marido sosteniendo en el pecho a nuestro pequeño. Pudo sostenerlo todo el tiempo mientras terminaban conmigo así que llegué y en cuanto me lo pusieron en el pecho todo el dolor y los temblores,debido al proceso y la tensión,desparecieron.
Estábamos vivos, sanos y juntos.
Perdí mi hora sagrada, tuve problemas para establecer la lactancia, me practicaron una cesárea, pusieron oxitocina y la epidural en mi organismo, rompieron la bolsa...pero lo que realmente importa es que tengo toda una vida y salud para compensar cualesquiera que sean los efectos que todo esto conlleve.
Pero he tardado siete semanas en escribir al respecto, he tardado siete semanas en gestionar mis emociones.
He llorado y aun a veces lloro por lo mal que me siento sobre las consecuencias de este nacimiento en el futuro.
Me hubiera gustado leer palabras alentadoras que quitasen el peso de la culpa de un parto como este. Palabras dulces como las recibidas por el equipo en la sala de operaciones.
Palabras que no me hubiesen torturado en cada decisión que tomamos durante el parto.
Dicen que la ignorancia es la felicidad y siento que hubiera sido muy feliz de haber ignorado tal información. Pero se que esa no es la solución, es necesario un cambio en el enfoque de la maternidad y eso no lo pongo en duda por ello pido simplemente que la próxima vez que demonicen una cesárea recuerden que hay mujeres que sobreviven gracias a ella. Cuando sienta la tentación de explicar las nefastas consecuencias del uso de la epidural recuerde a sus lectoras también que en el caso de ser necesaria, que no se angustien, es mucho mejor tener a su hijo sano entre sus brazos que a negarse a su uso y aumentar el riesgo de salud fetal.
Mi próxima entrada tendrá un tono muy similar pero en este caso sobre la lactancia, y es que hay personas que no son conscientes del poder de las palabras y si algo estoy aprendiendo en mi maternidad es que no es oro todo lo que reluce y estos textos sobre esta temática no están preparados para abarcar las millones de casuísticas a las que pueden afectar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



